Hoy os quiero contar una historia… la historia de una experiencia que me ha cambiado en lo mas profundo. Esta historia empieza el día que decido de participar al taller de Iniciación a la fotografía en blanco y negro en la Casa Encendida.

Tengo que reconocer que la fotografía me ha apasionado siempre, desde un punto de vista artístico, y también psicológico. No paré de echar fotos desde el día que recibí mi primera Minolta el día de mi Comunión, o sea con 10 añitos! Para mi siempre ha sido fundamental mantener el recuerdo de todos mis momentos especiales. Y esta inquietud ha evolucionado con los años en una búsqueda artística de mantener este recuerdo.
Pero en realidad mi experiencia con lo analógico era limitada a saber como montar un carrete, enrollarlo para poderlo sacar, y tener cuidado a no abrir la cámara antes de este paso, para evitar de quemar para siempre momentos que nunca volverían.
Después compré mi primera compacta digital, y finalmente mi reflex digital… Pero seguía con la necesidad de vivir la verdadera experiencia mágica de la fotografía analógica.
Así que me apunte al curso… 5 días intensos y maravillosos, que han dado este resultado
No se no como expresar la emoción que tuve al ver por primera ver la imagen aparecer de la nada en un papel sumergido en el liquido revelador…
También tengo que reconocer que se trata de un proceso que necesita mucha paciencia y concentración… sin dudas es un buen ejercicio para la mente!
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Espero que habéis disfrutado de mi emoción! Y a todos los apasionados, aconsejo vivir la experiencia!
Un saludo y que sea un buen miércoles para todos!