Hoy se celebra el primer aniversario de lo que se ha llamado en mil maneras, que pero en realidad es un movimiento de esperanza, y de lucha contra un sistema, que a causa de esta crisis demuestra no funcionar, y tener grietas por todas partes.
He encontrado esta carta escrita por un ciudadano como todos nosotros, y la quiero compartir con todos vosotros. De paso aprovecho para compartir las fotos que realicé yo durante los días de las acampadas en Sol que empezaron el 15 de Mayo de 2011.

Felicidades
A pocas horas de sumarme a la manifestación del 12M-15M quiero hacer un pequeño regalo a todos los que hicieron algo tan pequeño y tan poderoso como cambiar su actitud y regalar al resto un poco de esperanza, porque el cambio que queremos será tan pequeño o tan grande como el cambio que efectuemos en nuestras propias vidas.

Yo he vivido con la dictadura fascista, con la transición, con Europa y ahora me ha tocado vivir con la crisis que ha sacado a relucir las tremendas contradicciones e injusticias de este sistema.

Pero me ha conmovido constatar que jóvenes incorruptibles y preparados forman la vanguardia de un movimiento que ha decidido cambiar la historia. Yo he vivido ideales de juventud que han sido relegados por el enorme peso del sistema en momentos en que la bonanza nos envolvía y ocultaba el precio que ahora pretenden que pagemos para que todo continúe.

Aquellos ideales, no sólo no estaban muertos, como yo llegué a pensar, sino que han rebrotado con enorme fuerza y vitalidad.

Siento una enorme felicidad al tener la certeza de que no moriré sin comprobar que puedo por fin decidir la historia, nuestra historia. Y es esa felicidad la que quiero que florezca en vuestros corazones.

Hace un año me acerqué con mi mujer a una convocatoria de manifestación en Vigo, mi ciudad, el día en el que todo empezó, un 15 de Mayo. Pensé que me encontraría con un pequeño grupo de personas marginales y pude comprobar que a medida que pasaba el tiempo, jóvenes, ancianos, familias, trabajadores y un sinfín de gentes de todo tipo iban conformando, primero un arroyo y luego un río horas antes imprevisible.

Pues bien, al llegar el primer cumpleaños, recuerdo el primero de mi hija, que a esa edad el único regalo verdadero que podía apreciar era la comprobación de que era querida y su vida celebrada, deseada y protegida.

Y ese es el regalo que deberíamos darnos unos a otros, el convencimiento pleno de que celebramos, deseamos y protegemos este movimiento de esperanza.

¡Felicitemonos, aunque otros quieran amargarnos la fiesta!

Manuel Ferro

Vigo, 12 de Mayo de 2012

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Fotos: todos los derechos reservados a © Valentina Musumeci.
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